Economía circular: cuando el sector turístico deja de ser un consumidor final pasivo y se convierte en actor obligado de la gestión circular.
Para entender los conceptos fundamentales de la llamada “economía circular”, basta pensar en la diferencia entre una simple batería desechable y una batería recargable. La primera funciona una vez y termina como residuo. La segunda conserva su estructura y se reactiva múltiples veces. Esta analogía es útil para comprender que la economía circular no elimina el consumo; lo rediseña para que los productos mantengan su funcionalidad durante más ciclos de vida, optimizando su rendimiento y prolongando su utilidad, extrayendo el máximo valor antes de reintegrarlos al sistema.
En este primero de dos artículos sobre el tema, abordaremos conceptos básicos, experiencias internacionales y lo que está pasando en nuestro país alrededor del marco normativo en materia de economía circular.
Definición de economía circular según ONU Turismo
ONU Turismo describe la economía circular en turismo como un enfoque estratégico que busca desvincular el crecimiento económico del uso de recursos, con el objetivo de minimizar los impactos ambientales del sector —como residuos, contaminación y emisiones de CO₂— al mismo tiempo que se mantiene la competitividad y resiliencia de las actividades turísticas.
Este enfoque implica repensar cómo se producen y consumen bienes y servicios dentro de la cadena de valor del turismo para hacer un uso más largo, eficiente y regenerativo de los recursos (por ejemplo, reduciendo residuos, fomentando la reutilización y el uso responsable de materiales). La circularidad representa un enfoque que puede “desacoplar el crecimiento económico del uso de recursos” y se enfoca en minimizar residuos y contaminación en el sector turístico.

Por otra parte, la economía circular en turismo está estrechamente vinculada al cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible Número 12 (producción y consumo sostenibles), así como a metas relacionadas con acción climática, vida terrestre y marina.
Así, ONU Turismo posiciona la economía circular no sólo como un concepto ambiental, sino como una estrategia integral para reinventar el turismo hacia modelos más sostenibles, competitivos y resilientes, con beneficios ambientales, sociales y económicos.
Experiencias Internacionales
Para analizar los avances en otros países sobre la adopción de los principios de la economía circular, presentamos una breve lista de marcos legislativos y políticas públicas internacionales donde la economía circular ha tenido impactos normativos relevantes y, en algunos casos, se ha incorporado de forma explícita o implícita al sector turismo o ha generado condiciones regulatorias que afectan directamente a actividades turísticas:

Entre estos ejemplos, destaca la Unión Europea con su Directiva y su Plan de Acción de Economía Circular, que impulsa la transición hacia un modelo más sostenible, incluyendo medidas que impactan en la gestión de residuos, eficiencia de recursos y consumo responsable; estas políticas son de aplicación transversal en todos los países miembros y se reflejan en múltiples sectores, incluido el turismo.
Dentro de los objetivos transversales definidos por los planes de acción europeos, el sector turístico aparece mencionado como uno de los sectores prioritarios para incorporar prácticas de economía circular (junto con los sectores de la construcción, el agroalimentario y el textil, entre otros).
Por su parte, España ha puesto en marcha su estrategia de Economía Circular “España Circular 2030”, en la que el sector turístico se identifica explícitamente como uno de los sectores prioritarios para la transición circular en la Estrategia (junto con otros sectores productivos), lo que significa que las políticas de fomento, programas de financiación o requisitos regulatorios impulsados desde la estrategia también afectan a actividades, servicios y cadenas de valor asociados al turismo.
Además, existen instrumentos sectoriales (como guías prácticas de economía circular para turismo) que derivan de marcos normativos y estrategias públicas en España.
En el caso de Perú, se impulsa una Hoja de Ruta de Economía Circular del Sector Turismo al 2030. El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo de Perú (MINCETUR) publicó y está en proceso de aprobación de esta Hoja de Ruta que representa el primer instrumento sectorial en América Latina que articula de manera explícita la economía circular con el desarrollo de políticas públicas, reglas y objetivos para el turismo, lo cual tendrá efectos directos en la regulación, incentivos y planeación normativa del sector.
Específicamente en América Latina, la mayoría de países ya han iniciado un proceso de transición hacia la economía circular, sea mediante estrategias nacionales, hojas de ruta, proyectos de ley, o marcos legales locales, con un enfoque creciente en eficiencia de recursos, gestión de residuos y apertura a la colaboración público-privada en varios sectores. Algunos países han avanzado más en legislación específica (Chile con su marco legal de residuos) o en estrategias robustas (Brasil, Colombia y Uruguay), posicionándose como referentes regionales.
Y en México, ¿qué está pasando?
Desde hace algunos pocos años, en nuestro país se comenzaron a plantear regulaciones y leyes que impulsaran prácticas de la economía circular. Un ejemplo es la Ley de Economía Circular de la Ciudad de México (febrero 2023) en donde, diferencia de otras normas, esta ley no se enfoca únicamente en el reciclaje, sino en el rediseño de productos y procesos para evitar el desperdicio desde su origen. A nivel estatal, en algunas entidades ya se cuenta con legislaciones estatales en la materia, como el caso de Chihuahua, Nuevo León, Quintana Roo y Oaxaca, por mencionar algunas.
Por otra parte, el pasado 19 de enero de este año, fue publicada la Ley General de Economía Circular (LGEC), donde se identifican impactos estructurales y obligaciones relevantes para el sector turístico, aun cuando esta Ley no es sectorial. La actividad turística queda claramente comprendida, ya que la Ley aplica a todas las actividades económicas de producción y servicios, e incorpora explícitamente a los servicios dentro del concepto de “Producto” y de “Actividad Económica”.
Principales impactos de la Ley General de Economía Circular en el sector turístico
1. El turismo pasa de “usuario de insumos” a corresponsable del ciclo de vida.
La LGEC introduce una lógica en la que toda empresa de servicios es corresponsable de la huella ambiental de los productos y materiales que utiliza, aun cuando no los fabrique. Esto impacta directamente a hoteles, restaurantes, aerolíneas, autobuses turísticos y turoperadores, por el volumen de:
- Envases,
- Alimentos,
- Agua,
- Energía,
- Materiales de limpieza, amenities, textiles, refacciones y combustibles.
El sector turístico deja de ser un consumidor final pasivo y se convierte en actor obligado de la Gestión Circular.
2. Integración gradual a esquemas de Responsabilidad Extendida del Productor (REP)
Aunque la REP se diseñó originalmente para sectores industriales, la Ley prevé:
- acuerdos generales por sector de servicios, y
- responsabilidad compartida con productores, importadores y consumidores.
Esto implica que empresas turísticas:
- deberán alinearse a los acuerdos de REP de productos que usan masivamente (plásticos, envases, textiles, electrónicos, alimentos),
- y demostrar mecanismos de circularidad, directos o indirectos, para cumplir.
3. Medición obligatoria de huellas ambientales e indicadores de circularidad
La LGEC introduce indicadores formales que impactan directamente al turismo:
- Huella de carbono,
- Huella hídrica,
- Índice de materiales,
- Aprovechamiento energético.
Estos indicadores serán progresivamente exigibles para:
- acceso a incentivos,
- certificaciones,
- distintivos,
- financiamiento,
- y, en el mediano plazo, para cumplimiento regulatorio.
4. Cambio en la lógica de compras y proveeduría turística
La Ley impulsa el encadenamiento sustentable, lo que afecta:
- políticas de compras,
- selección de proveedores,
- contratos de suministro.
Las empresas turísticas estarán incentivadas (y eventualmente presionadas) a:
- comprar productos reutilizables, reparables o reciclables,
- privilegiar materias primas secundarias,
- integrarse a cadenas de valorización de residuos locales.
5. Mayor escrutinio ambiental y reputacional del turismo
La LGEC refuerza:
- auditorías ambientales voluntarias,
- registros públicos de gestión circular,
- acceso a información.
Para destinos y empresas turísticas, esto eleva:
- riesgos reputacionales,
- presión de mercados internacionales,
- exigencias de turoperadores globales y plataformas.
Para consultar el texto completo de la Ley, da clic: (https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGEC.pdf)

Hasta aquí la primera de dos partes de este artículo. Como primeras conclusiones, podemos señalar que la Ley General de Economía Circular recién publicada transforma estructuralmente la operación del sector turístico. No se trata solo de gestión de residuos, sino de:
- rediseñar operaciones,
- profesionalizar la medición ambiental,
- integrar cadenas de valor circulares,
- y anticiparse a exigencias regulatorias, de mercado y reputacionales.
Para el turismo mexicano, esta Ley representa un reto operativo de corto plazo, pero también una oportunidad estratégica para mejorar competitividad, reducir costos, acceder a incentivos y fortalecer su posicionamiento como destino sostenible.
En el siguiente número de Reporte Gemes abordaremos en específico cuáles son las principales medidas que deben implementar las empresas turísticas en general y aquellas medidas específicas en algunos subsectores turísticos, así como las implicaciones estratégicas para destinos turísticos y las responsabilidades de las Secretarías de Turismo estatales y los gobiernos municipales en materia de economía circular y turismo.

