Recuperación parcial del PIB en el tercer trimestre: crecimiento de 12%, después de la caída de -17.1% del segundo trimestre.

La economía mexicana se recuperó parcialmente en el tercer trimestre de la caída de -17.1% que sufrió en el segundo trimestre. De acuerdo a la estimación oportuna que elabora el INEGI, el PIB del tercer trimestre registró un incremento de 12%, respecto al segundo trimestre, pero aun se encuentra -8.6% por debajo del nivel que tenía en el tercer trimestre de 2019.

Este crecimiento, aun cuando importante, debe analizarse bajo la perspectiva de que se trata de una evolución normal después de que en el segundo trimestre se suspendieron las actividades económicas no esenciales, así como la celebración de espectáculos, eventos deportivos y de entretenimiento. Hasta cierto punto, se puede afirmar que esta es la etapa fácil de la recuperación y el crecimiento récord debe ser tomado con precaución, ya que no hay elementos que puedan llevar a la conclusión de que esta tasa de expansión, o incluso una más moderada, continuará observándose en el cuarto trimestre.

En efecto, la información del indicador General de la Actividad Económica mostró un crecimiento de 1.1% en agosto, después de crecimientos mensuales de 8.9% en junio y 5.7% en julio. Se observa así, una fuerte desaceleración en la recuperación de la economía, por lo cual habrá que esperar a que la segunda estimación del PIB para este trimestre confirme o corrija la estimación oportuna.

Por tanto, el gran reto es mantener el crecimiento económico para tratar de alcanzar a la mayor brevedad, los niveles de PIB anteriores a la crisis, lo cual no es tarea sencilla, si se considera que aún antes de que estallara la pandemia la economía ya mostraba señales claras de encaminarse a una recesión. Después de que prácticamente no se creció en 2019, en el primer trimestre de este año se contrajo -2.1% a tasa anual y los efectos de la pandemia no eran aún muy severos.

Lo más preocupante es que no hay un programa de medidas o un conjunto de acciones que contribuyan a una reactivación fuerte y duradera de la economía. Se registró un buen “rebote” en el tercer trimestre, pero como se mencionó anteriormente, fue la consecuencia lógica de la reapertura de establecimientos industriales y de servicios.

En el período de enero a septiembre el PIB ha caído en -9.8%, tasa muy parecida a la estimada por diversos analistas económicos para todo el año. Es probable que para el año la caída se modere ligeramente, pero de cualquier forma la contracción será muy severa y las perspectivas de crecimiento del próximo año son modestas e insuficientes para recuperar con rapidez lo perdido. De ahí que el Fondo Monetario Internacional haya propuesto a México incrementar el apoyo fiscal a corto plazo, en un rango de 2.5 a 3.5 puntos del PIB y afinar la estrategia de gobierno para que estos recursos lleguen a los trabajadores informales de las industrias más afectadas en actividades turísticas y sectores afines.

Como se observa en la gráfica anterior, los servicios de alojamiento temporal y preparación de alimentos y bebidas han registrado fuertes caídas, las más profundas en el segundo trimestre, y la recuperación ha sido gradual, ya que al mes de agosto presenta una caída del -53.4 por ciento. No se observa una recuperación que tenga la forma de una V, sino se aproxima más a una U muy abierta.

En el caso del sector turístico no se observa un programa claro de reactivación, por lo que es el sector privado el que debe tomar el liderazgo en la recuperación del turismo. En estas circunstancias, todo apunta a confirmar que el turismo fue de los primeros sectores en resultar afectado por el COVID-19 y será también de los últimos en salir de la crisis.

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