Pérdidas por más de 13,500 millones de dólares y 20.7 millones de turistas internacionales menos ocasionó el COVID-19 en 2020.

Como consecuencia de la pandemia de COVID-19 y de las medidas adoptadas, tanto en México como en otros países, para su contención, el turismo internacional sufrió un fuerte retroceso durante el 2020. Los resultados dados a conocer por el INEGI muestran que el año pasado llegaron a México 23.4 millones de turistas internacionales, que representa una caída de -46%; esto significa 20.7 millones de turistas menos en comparación con 2019.  La llegada de turistas de 2020 es similar a la observada en 2013, como se puede observar en la siguiente gráfica.     

La fuerte caída se comenzó a producir en el mes de marzo y, pese a la modesta recuperación de los últimos meses del año, no fue posible retomar los niveles de llegadas previos a la pandemia. Desde principios del año pasado varios países tomaron medidas de confinamiento y restricciones a la movilidad, para contrarrestar la fuerza del contagio, que ocasionaron un freno en los viajes y que en México se resintió con mayor fuerza en el segundo trimestre. Hacia finales de año, con más de dos millones de turistas mensuales, la recuperación avanzó a mejor ritmo, impulsada, principalmente, por la llegada de turistas provenientes de los Estados Unidos.

El turismo internacional que llega a México se compone de tres categorías de turistas: los turistas fronterizos; los turistas que se internan por vía terrestre; y los que se internan vía aérea; siendo estos últimos los más relevantes debido a que realizan un mayor gasto dentro del país. Es importante, por tanto, considerar no solo el número total de turistas, sino también su composición. Entre 2010 y 2018 llegaban anualmente un mayor número de  turistas por vía aérea que fronterizos, situación que cambió al año siguiente y que se agravó en 2020 debido a la pandemia.

Desde 2019 se observó un fuerte debilitamiento en la llegada de turistas por vía aérea, que solo creció en 1.4%, en tanto que el turismo fronterizo creció en 18.1%. Ese crecimiento desigual provocó que el turismo fronterizo pasara de representar el 43.6% en 2018 (18 millones), al 47.2% en 2019 (21.3 millones); mientras que el turismo por vía aérea, disminuyó de 46.9% de participación con 19.4 millones de turistas en 2018,  a 43.6% con 19.6 millones (solo 266.9 mil turistas adicionales) en 2019.

Para 2020, los 8.4 millones de turistas que ingresaron por vía aérea fueron solo el 34.5% del total; es decir, se perdieron 11.2 millones de turistas y 9.1 puntos porcentuales de participación respecto al año anterior. El turismo fronterizo, por otro lado, sumó 13.5 millones en 2020, ganando 8.2 puntos de participación hasta representar el 55.4% del total y, aunque también aporta, no hay que perder de vista que su impacto económico es muy inferior.

Revisando el comportamiento mensual en 2020, se observa cómo el turismo fronterizo se ha visto afectado en menor medida que el turismo vía aérea. En marzo, por ejemplo, cuando comenzaban los efectos de la crisis, el turismo fronterizo a México se redujo en -15.5% respecto al mismo mes de 2019, mientras que el turismo por vía aérea disminuyó a menos de la mitad (-51.4%), para reducirse en más del 90% durante los tres meses siguientes. La recuperación del turismo aéreo, gracias a la reapertura paulatina de rutas y frecuencias aéreas, fue continua hasta diciembre, cerrando la brecha respecto al mismo mes de 2019 en -48.9%. No es el caso del turismo fronterizo, que desde octubre presentó disminuciones cada vez mayores, debido a mayores restricciones de viaje en la frontera entre México y los Estados Unidos.  Para todo el 2020 el turismo vía aérea disminuyó -57.3% y el turismo fronterizo se redujo en -36.7%, que representa más de 20 puntos porcentuales de diferencia en sus tasas de variación anual.     

No solo se registró durante el año pasado una reducción considerable en la llegada de turistas, sino también en el gasto que realizaron. El gasto medio por turista internacional fue de 406.7 dólares, que representa una caída de -18.1% respecto a los 496.5 dólares del año anterior y es el gasto promedio más bajo desde 2004. Por otro lado, el gasto medio por turista que ingresa por vía aérea llegó a los 989.3 dólares en 2020; es decir, 1.2% debajo de los 1,001.4 dólares del año anterior. Hay que destacar, que el gasto medio del turista por vía aérea había estado disminuyendo desde diciembre de 2019 y el gasto promedio por turista internacional lo hacía desde septiembre del mismo año. Una tendencia positiva es que la brecha entre el gasto promedio de 2019 y el gasto promedio de 2020 se ha venido reduciendo en los últimos meses.

Los ingresos por visitantes internacionales, que además del gasto de los turistas incluye también a los excursionistas (visitantes que no pernoctan en el país), ya mostraban crecimientos muy bajos desde antes de la pandemia, y como consecuencia de una menor llegada de turistas en 2020 y la caída en el gasto medio, se vieron reducidos significativamente a partir de marzo. Como ejemplo, en abril de 2020 (el mes de mayor impacto) se captaron 131.3 millones de dólares, mientras que en el mismo mes de 2019 fueron aproximadamente 2.1 mil millones. Con la recuperación parcial del turismo aéreo, los ingresos por turismo también mostraron una tendencia ascendente y para diciembre ya se había superado la barrera de los mil millones de dólares en un solo mes, aunque aún con una diferencia del -48.8% y 1,200 millones de dólares menos, respecto a diciembre del año anterior.   

No obstante dicha recuperación en los últimos meses, al cierre del año los ingreso por visitantes internacionales sumaron 11 mil millones de dólares, que representa una caída de -55.1% respecto a los 24.6 mil millones de dólares captados en 2019. Esa caída, que supone una pérdida equivalente a los 13.5 mil millones de dólares de un año a otro, nos coloca en niveles de 2004; es decir, un retroceso de dieciséis años. Por otro lado, la balanza turística cerró el 2020 con un saldo superavitario de 7.4 mil millones de dólares, que es inferior en un     -49.3% al registrado en el año anterior.

Sin duda el 2020 fue un año difícil para el turismo. México tardará mucho tiempo en recuperar lo alcanzado en muchos años de trabajo, que la crisis destruyó en meses. Lo más grave es que 2021 no se observa más sencillo; la pandemia no se ha controlado, la vacunación a nivel mundial avanza a pasos muy lentos y desiguales y en México está muy rezagada. Aunado a lo anterior, los mercados internacionales comienzan a mostrar desconfianza para los viajes a nuestro país, como lo demuestra el aumento en restricciones y los requisitos de mostrar pruebas negativas de COVID-19 y la suspensión de la conectividad aérea con nuestro país que han puesto en práctica varios países, especialmente Canadá y el Reino Unido.     

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