Insuficiente recuperación del PIB turístico en el tercer trimestre de 2020: podría caer hasta -28% para todo el año. Perspectivas inciertas para 2021.

El PIB del turismo se recuperó 26.7% en el tercer trimestre del 2020 respecto al trimestre anterior, de acuerdo con el Indicador Trimestral de la Actividad Turística que elabora el INEGI. Sin embargo, este rebote no es suficiente para compensar la caída de -43.9%, que se observó en el segundo trimestre.

A tasa anual, el PIB turístico se encuentra -34.2% por debajo del registrado en el tercer trimestre de 2019 y para todo el período enero-septiembre de 2020 la caída es de -29.4%, respecto al mismo período de 2019.

El consumo turístico interior, que mide la demanda por bienes y servicios turísticos en el país que realizan tanto los turistas nacionales como los que llegan del exterior, también registró un elevado crecimiento de 31.6% en el tercer trimestre, impulsado por el incremento de 223.6% en el consumo realizado por los turistas internacionales (turismo receptivo), aunque es de destacar que este incremento es sobre una base muy baja, ya que en el segundo trimestre el turismo receptivo prácticamente se colapsó, con una caída de -88.7%. Aún con este crecimiento la demanda por bienes y servicios turísticos se encuentra -36% por debajo de la demanda que existía en el mismo trimestre del año anterior, lo cual refleja la magnitud de la crisis que está sufriendo el sector.

El consumo turístico interior interno, que corresponde al consumo doméstico se incrementó 23.3% en el trimestre, lo cual es muy significativo, ya que el turismo doméstico representa el 83% del gasto en bienes y servicios turísticos y la mayoría de los destinos del país depende principalmente de la afluencia de turistas nacionales.  Comparado con el mismo trimestre del año anterior, la demanda del turismo doméstico se encuentra por debajo en un -29.8 por ciento.

El consumo de los turistas internacionales continúa muy deprimido, ya que a pesar del fuerte incremento ocurrido en el tercer trimestre del 2020 respecto al trimestre anterior, la demanda del turismo internacional (turismo receptivo) disminuyó -68.3% respecto al tercer trimestre de 2019.

Todo lo anterior pone de manifiesto la importancia del turismo doméstico para impulsar la recuperación del sector, ya que su comportamiento ha sido más estable y representa un porcentaje mayor dentro de la demanda total por bienes y servicios turísticos.

Para todo el año 2020 es de esperarse que la caída del PIB turístico se sitúe entre el -26% y el -28%, considerando que durante el cuarto trimestre continuó la recuperación de la llegada de turistas internacionales, principalmente de Estados Unidos y se mantuvo el crecimiento del turismo doméstico. Esta caída profundiza la crisis del sector, que en 2019 ya había sufrido una importante desaceleración y el PIB solo se incrementó en 0.5 por ciento.

Las perspectivas para el 2021 son inciertas. Hay elementos favorables como la esperada reactivación de la economía de los Estados Unidos para el segundo semestre; el avance en la aplicación de vacunas, que para los Estados Unidos se espera que alcance el 70% de la población para el mes de septiembre o principios de octubre; el gran interés por parte de los turistas por comenzar a viajar de nuevo y su preferencia por visitar destinos cercanos, con actividades al aire libre y amplios espacios. Los destinos de playa de México tienen la ventaja de su situación geográfica y su oferta atractiva con suficiente distancia social.

Por otra parte, si se acentúa la percepción de que México no ha logrado controlar la epidemia y no se avanza con suficiente velocidad en la vacunación de la población, los turistas pueden no sentirse confiados en viajar a México y las autoridades de los principales países de origen de los turistas pueden desmotivar los viajes a México, imponiendo restricciones o incluso tomando la decisión de suspender vuelos, como ocurrió con Canadá, al considerar que México no es un destino seguro.

De ahí, la importancia de que el turismo sea declarado como una actividad esencial y que los destinos turísticos debieran ser considerados entre los primeros lugares donde aplicar las vacunas contra el COVID-19. La confianza de los turistas será fundamental para lograr una recuperación más rápida y evitar daños mayores a la actividad turística.

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