Economía Circular y Sector Turístico en México: un nuevo reto.

Economía Circular y Sector Turístico en México: un nuevo reto.

Parte 2: Medidas, Implicaciones Estratégicas y Responsabilidades Institucionales

En el primer artículo de esta serie analizamos los conceptos fundamentales de la economía circular, las experiencias internacionales en su adopción y el marco normativo mexicano, particularmente la recién publicada Ley General de Economía Circular (LGEC). En esta segunda entrega presentamos las medidas concretas que deben implementar las empresas turísticas, las implicaciones estratégicas para los destinos en México, las responsabilidades de los gobiernos estatales y municipales, y un análisis de los beneficios potenciales y los principales frenos que enfrenta la transición circular en el turismo mexicano.

Medidas que deben implementar las empresas turísticas

La entrada en vigor de la Ley General de Economía Circular (LGEC) redefine el papel del sector turístico dentro de la cadena de valor de los recursos utilizados en la prestación de los servicios. Las empresas turísticas ya no son simples consumidoras finales de insumos; ahora son corresponsables del ciclo de vida de los productos y materiales que utilizan. A continuación, se presentan las principales medidas de aplicación general y, enseguida, medidas específicas por subsector.

01. Medidas generales para todas las empresas turísticas

 a) Diagnóstico de circularidad y línea base ambiental

El primer paso obligado es conocer la situación actual de la empresa respecto al uso de recursos. Esto implica levantar un inventario de materiales, cuantificar las huellas de carbono e hídrica, mapear los flujos de residuos generados y evaluar la eficiencia energética de sus operaciones. Este diagnóstico sirve de línea base para establecer metas de circularidad y, en el mediano plazo, para acreditar el cumplimiento ante las autoridades competentes.

b) Rediseño de procesos operativos

La LGEC exige una lógica de prevención en el origen, no solo de gestión de residuos al final del proceso. Las empresas deben revisar sus protocolos de compra, almacenamiento y servicio para eliminar el desperdicio desde su raíz. Ejemplos concretos incluyen la sustitución de artículos de un solo uso, la adopción de sistemas de recarga o refill, y la optimización de porciones y consumos en servicios de alimentos y bebidas, entre otras.

c) Alineación a esquemas de Responsabilidad Extendida del Productor (REP)

Aunque la REP fue diseñada originalmente para la industria, la LGEC prevé que los sectores de servicios, incluido el turístico, se alineen gradualmente a los acuerdos de REP de los productos que consumen masivamente: plásticos, envases, textiles, materiales de higiene y limpieza, equipos electrónicos, mobiliario y alimentos. Las empresas deberán demostrar mecanismos directos o indirectos de circularidad para cumplir con estas disposiciones.

d) Transformación de la cadena de proveeduría

La Ley impulsa el encadenamiento sustentable. Esto obliga a las empresas turísticas a revisar sus políticas de compras y contratos de suministro, priorizando proveedores que ofrezcan productos reutilizables, reparables o reciclables, materias primas secundarias y esquemas de logística inversa, así como eficienten los procesos de empaque y su reciclaje. La integración a cadenas de valorización de residuos locales también fortalecerá el impacto económico en las comunidades anfitrionas.

e) Medición y reporte de indicadores de circularidad

La LGEC introduce la obligación progresiva de medir y reportar indicadores ambientales formales de manera sistemática. Las empresas deben prepararse para cuantificar y gestionar:

• Huella de carbono por servicio y por operación
• Huella hídrica
• Índice de materiales (porcentaje de insumos con criterios circulares)
• Aprovechamiento energético y participación de energías renovables

Estos indicadores serán criterio de acceso a incentivos, certificaciones, financiamiento público y, en el mediano plazo, requisito de cumplimiento regulatorio. Cabe hacer mención que este tipo de indicadores son muy similares a los que utiliza la Red INSTO de ONU Turismo a través de los Observatorios de Turismo Sostenible.

f) Capacitación y cultura organizacional circular

Ninguna medida técnica prospera sin el capital humano que la opere. Las empresas deben invertir en formación de su personal en los principios de la economía circular, iniciando con los más altos niveles de dirección, quienes deben liderar y conducir el esfuerzo, hasta los niveles operativos. El objetivo es crear una cultura de gestión circular que trascienda el cumplimiento normativo y se convierta en un diferenciador competitivo.

02. Medidas específicas por subsector turístico

Implicaciones estratégicas para destinos turísticos en México

La transición hacia la economía circular no es un asunto exclusivo de las empresas. Los destinos turísticos en su conjunto —sus gobiernos, comunidades, infraestructura y ecosistemas— se verán transformados por la LGEC. Para los destinos mexicanos, esto representa una oportunidad estratégica de reposicionamiento competitivo a nivel nacional e internacional.

Diferenciación y competitividad internacional

El mercado turístico global evoluciona aceleradamente hacia la sostenibilidad. Los viajeros, especialmente los provenientes de Europa y América del Norte (nuestros principales mercados), son cada vez más conscientes del impacto ambiental de sus desplazamientos. Los destinos que adopten prácticas circulares de forma sistemática y verificable estarán mejor posicionados para atraer a estos segmentos de mayor valor, acceder a programas de promoción internacional (como los de la OMT y la Unión Europea) y diferenciarse frente a competidores que no lleven a cabo la transición.

Gestión integrada de recursos a nivel destino

La circularidad a nivel destino implica superar la gestión atomizada de cada empresa para generar economías de escala en la gestión de residuos, el aprovisionamiento de energías renovables, el tratamiento y reciclaje de agua, y la integración de cadenas de valor circulares locales. Destinos como Los Cabos, Cancún, Puerto Vallarta o Mérida, entre otros, tienen la escala necesaria, por ejemplo, para implementar infraestructuras compartidas de circularidad (plantas de compostaje, centros de acopio y valorización, sistemas de reciclaje, redes de energía limpia) que ninguna empresa podría costear de forma individual.

Marca de destino sostenible

La LGEC establece registros públicos de gestión circular. Para los destinos, esto abre la posibilidad de construir una marca de destino sostenible verificable y creíble. Destinos que logren certificarse bajo estándares reconocidos internacionalmente (como los avalados por el Global Sustainable Tourism Council) podrán acceder a mercados premium y a la promoción en plataformas globales que priorizan el turismo responsable.


Resiliencia ante riesgos climáticos y regulatorios

Los destinos mexicanos son especialmente vulnerables al cambio climático: el deterioro de los arrecifes de coral, la pérdida de playas por erosión, la desforestación, la contaminación de cuerpos acuáticos y el incremento de eventos hidrometeorológicos extremos amenazan la base misma del producto turístico. La economía circular, al reducir emisiones, mejorar la gestión de residuos y fomentar la regeneración de ecosistemas, contribuye directamente a la resiliencia de los destinos frente a estos riesgos.

Generación de valor socioeconómico local

La economía circular en los destinos puede detonar cadenas de valor locales: proveedores de materiales reciclados, empresas de compostaje y biogás, talleres de reparación y remanufactura, productores agropecuarios orgánicos y artesanos que utilicen materiales recuperados. Esto genera empleos locales de calidad, reduce la dependencia de importaciones y fortalece la cohesión social de las comunidades anfitrionas.

Responsabilidades de las Secretarías de Turismo estatales y gobiernos municipales

La LGEC no solo impone obligaciones a las empresas. Las autoridades turísticas estatales y municipales adquieren un rol articulador fundamental en la transición circular del sector. A continuación, se detallan las principales responsabilidades.

Secretarías de Turismo estatales

a) Diseño de políticas y programas de fomento circular

Las Secretarías de Turismo estatales deben incorporar la dimensión circular en sus planes sectoriales, programas de desarrollo turístico y criterios de certificación de calidad. Esto podría incluir el diseño de incentivos para empresas que implementen prácticas circulares verificadas, así como el impulso a la creación de fondos o mecanismos de crédito preferencial para proyectos de eficiencia de recursos.

b) Articulación interinstitucional

La economía circular en el turismo requiere coordinación entre múltiples dependencias: Medio Ambiente, Economía, Desarrollo Urbano, Hacienda, cámaras y asociaciones del sector y los propios municipios. Las Secretarías de Turismo deben asumir el liderazgo de estas mesas de trabajo, garantizando que los intereses del sector estén representados en la normatividad transversal y en la asignación de presupuestos públicos.

c) Desarrollo de capacidades en el sector empresarial

Las Secretarías deben diseñar e impulsar programas de capacitación, asistencia técnica y transferencia de conocimiento para que las micro, pequeñas y medianas empresas turísticas (que representan la gran mayoría del sector) puedan hacer la transición circular sin comprometer su viabilidad económica.

d) Promoción y certificación de destinos sostenibles

Las Secretarías estatales, en coordinación con la Secretaría de Turismo federal, deben impulsar la creación o actualización de sellos y certificaciones de sostenibilidad que incorporen indicadores de circularidad como requisito. La promoción de los destinos certificados en mercados nacionales e internacionales debe vincularse explícitamente a sus logros en materia circular.

e) Monitoreo y rendición de cuentas

Las Secretarías deben establecer sistemas de monitoreo del desempeño circular del sector turístico estatal, con indicadores públicos y reportes periódicos. La transparencia en los avances y retos es fundamental para mantener la confianza de los mercados emisores y de la comunidad receptora.

Gobiernos municipales

a) Infraestructura de gestión circular

Los municipios son responsables directos de los servicios de recolección y disposición de residuos. En el contexto de la LGEC, deben modernizar sus sistemas para incorporar la separación en origen, el reciclaje, el compostaje y la valorización energética de residuos. En destinos turísticos de alta densidad, esto requiere y requerirá inversiones significativas en infraestructura y logística.

b) Planeación urbana con criterios circulares

Los planes de desarrollo urbano y ordenamiento territorial en destinos turísticos deben incorporar criterios de economía circular: zonas de gestión de residuos, infraestructura de movilidad sustentable, espacios para mercados locales y de segunda vida, y regulación del uso eficiente del agua y la operación de plantas de tratamiento.

c) Regulación y vigilancia local

Los gobiernos municipales tienen facultades de inspección y verificación en numerosas materias que inciden en la circularidad: manejo de residuos, uso de agua, licencias de funcionamiento y protección del entorno natural, etcétera. Deben actualizar sus reglamentos para alinearlos con la LGEC y fortalecer sus capacidades de inspección y sanción.

d) Promoción de cadenas de valor circulares locales

Los municipios pueden actuar como catalizadores de economías circulares locales: facilitando el encuentro entre generadores de residuos valorizables (hoteles, restaurantes) y empresas o comunidades que puedan aprovecharlos; promoviendo mercados de productos locales, orgánicos y artesanales como parte de la oferta turística; y apoyando la creación de cooperativas de reciclaje o compostaje.

Principales beneficios para el sector turístico de México

Si el sector turístico mexicano adopta de forma sistemática las prácticas de economía circular, podría posicionarse como uno de los referentes del turismo sostenible en América Latina, con beneficios económicos, sociales y ambientales de largo alcance, entre ellos:

Principales frenos y obstáculos para la implementación

La transición circular en el turismo mexicano enfrenta obstáculos estructurales, financieros e institucionales que deben ser atendidos explícitamente para que la LGEC logre sus objetivos en este sector. Entre los principales retos destacan:

Fragmentación y heterogeneidad del sector

El turismo mexicano está compuesto en su gran mayoría por micro, pequeñas y medianas empresas con capacidades técnicas y financieras muy limitadas. A diferencia de las grandes cadenas hoteleras internacionales, estos establecimientos carecen de recursos para contratar asesoría especializada, adquirir tecnologías limpias o implementar sistemas de medición y reporte ambiental.

Costos de transición y falta de financiamiento accesible

La inversión inicial requerida para implementar tecnologías circulares (paneles solares, sistemas de tratamiento de aguas residuales, equipos de eficiencia energética) puede ser prohibitiva para muchas empresas, especialmente en un contexto de crecimiento magro de la economía en su conjunto. Los mecanismos de financiamiento público para la transición circular son aún incipientes en México.

Déficits de infraestructura pública

La circularidad empresarial depende en gran medida de la infraestructura pública: sistemas de recolección diferenciada de residuos, plantas de tratamiento de aguas, redes de energía renovable. En muchos destinos turísticos mexicanos, esta infraestructura es deficiente o inexistente, lo que limita las posibilidades de acción de las empresas independientemente de su voluntad.

Capacidades institucionales insuficientes

Las Secretarías de Turismo estatales y los gobiernos municipales cuentan con recursos humanos y presupuestales muy acotados para asumir las nuevas responsabilidades que impone la LGEC. La falta de personal técnico especializado en economía circular y sostenibilidad ambiental es un obstáculo crítico para la implementación efectiva de políticas y programas.

Ausencia de cultura circular y resistencia al cambio

En muchos casos, la inercia cultural y operativa de algunas de las empresas turísticas puede ser el mayor obstáculo. Los modelos de negocio lineales están profundamente arraigados, y la resistencia al cambio de gerentes y propietarios puede frenar incluso a empresas que tendrían los recursos para hacer la transición. La falta de casos de éxito locales y de comunidades de práctica en el sector dificulta la diseminación de experiencias exitosas.

Marcos regulatorios secundarios incompletos

La LGEC es una ley marco que requiere de un amplio desarrollo reglamentario, normas oficiales mexicanas y acuerdos sectoriales para volverse operativa. La demora en la emisión de estos instrumentos secundarios genera incertidumbre regulatoria para las empresas y puede postergar indefinidamente la implementación efectiva de la Ley.

Conclusiones

La Ley General de Economía Circular marca un punto de inflexión para el turismo mexicano. Las empresas turísticas que comprendan y adopten tempranamente sus principios estarán mejor posicionadas para competir en un mercado global que premia la sostenibilidad, acceder a financiamiento e incentivos, y preservar los activos naturales y culturales que son la base de su oferta.

Al mismo tiempo, la transición circular en el turismo no puede ser solo un asunto empresarial. Requiere de un Estado activo y coordinado: Secretarías de Turismo estatales que lideren la transformación sectorial, municipios que construyan la infraestructura y regulación necesarias, y un marco normativo secundario que dé certeza y apoyo a quienes emprendan la transición, así como la definición de incentivos fiscales para avanzar en la implementación de la economía circular.

Los obstáculos son reales y no deben minimizarse. Pero los beneficios—económicos, reputacionales, sociales y ambientales—son suficientemente significativos para justificar la inversión de tiempo, recursos y voluntad política que la transición circular demanda. El turismo mexicano tiene la oportunidad de transformar un reto normativo en una ventaja competitiva de largo plazo. Sólo el tiempo dirá si lo logramos.

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